“(…) Porque es dentro, y no fuera, donde hemos de buscar al Hombre; en las entrañas de lo local y circunscrito lo universal, y en las entrañas de lo temporal y pasajero, lo eterno.”
(Miguel de Unamuno)
§
Los protagonistas de las historias que leerán en estas páginas, son personas de a pié que difícilmente aparecen en los diarios, o son vistos en la televisión o escuchados por las radios. Son hombres y mujeres, niños y ancianos, que no han cambiado, ni cambiarán, la historia de la Argentina , y muchísimo menos, la del mundo. Sus vidas no han estado, ni están ni estarán en las urgentes agendas políticas; no son parte de lo macro, ni de la coyuntura ni referentes de nada, salvo para aquéllos que comprendan, al menos, que en la mirada hacia el otro está el crecimiento de uno. Ver y mirar al otro, escuchar y oír al otro nos hace más humanos. Aunque no nos demos cuenta.
“Es dentro, y no fuera –nos dice don Miguel con su sabiduría tan conmovedora como infinita- donde hemos de buscar al Hombre.”
¿Qué enseñanza, qué mensaje nos dejan, entonces, estas personas? ¿A quién, por ejemplo, puede importarle la historia de un hombre que pasó la mitad de su vida en las entrañas de la tierra, o del monte? ¿A quién, la historia de un niño que no conoce otra cosa que su desierto de sal, o la de una mujer que todas las noches empuja su carro repleto de cartones y de ese modo, a la mañana siguiente, poder comprar el pan y la leche que les reclaman los hijos?
Preguntas cargadas de prejuicios porque, según cómo vemos que está evolucionando -¿evolucionando?- nuestra sociedad, todo lo que no nos favorece, lo ignoramos, y todo lo que no entendemos, lo despreciamos.
Este blog es mi primera experiencia. Por lo tanto, creo que necesitaré de la ayuda de todos aquéllos que tengan ganas de aportar otras historias. Que nos muestren esas señas particulares que los hacen únicos.
J.P
No hay comentarios:
Publicar un comentario